Sin entrar en casa, a pesar de pasar por delante cuando he vuelto de mi paseo, he ido a ver a Víctor.
¡Que hermosura de niño!
Su madre nos ha hecho una foto y quiero que veáis lo guapo que es.
Allí estamos: Laura, Víctor, Lucía y yo.
Lo he cogido en mis brazos y he sentido esa llamada de abuela que se me está despertando dulcemente.
(Laura sigue sin Internet)
(Laura sigue sin Internet)
Se os ve felices a los 4; Lucía está preciosa, en las fotos de la cabalgata, con tanto abrigo apenas se le ve la cara, pero es una muñeca. Y de Víctor no digo nada, está todo lo cambiado que es de esperar en un bebé, pero sigue igual de comestible, si no más. Que me perdone Laura hija, pero las yayas ganan muchísimo al natural, aunque la sonrisa se les escape a borbotones, que ya era de justicia para las dos. Y que sigan así.
ResponderEliminarGracias, Paz, por el piropo a las yayas.
ResponderEliminarLucía es muy cariñosa, es majísima. Tenías que haberla visto jugar con Bolo. Tienen dos niños que son la alegría de la casa.
Lo mismo que Trimbolera, yo también te doy las gracias por el piropo. Es que tu nos ves con "buenos ojos". Cuando se llega a una edad el físico importa cada vez menos, pero resulta agradable que te digan cosas bonitas, será....porque cada vez escasean más....ja, ja, en lo que si tienes razón es en que nos sentíamos felices.
ResponderEliminarY que te voy a decir de mis nietos...a mi también me parecen guapísimos. En la revisión de los dos meses (el día 11 de enero) Víctor pesó 5,5 Kls. y mide 60 cms., ya sonríe e intenta hacer algún sonido. Dice la pediatra que le hablemos mucho y como yo no callo ni debajo del agua, creo que ya me conoce. Me hace tanta ilusión este niño que casi me da pena que crezca. Besitos, guapa.
LA MISMA INTENSIDAD EN LA MIRADA….
ResponderEliminarSé que no soy joven. Los gestos de la cara se han marcado hasta crear unos surcos desleales. La piel cae en pequeñas bolsas irreconocibles y el pelo es tan blanco como el color habitual de mi piel. A veces me miro en el espejo y no me reconozco, aunque por dentro cre que soy la misma de siempre. Sé que ando más despacio y que las rodillas me duelen algunas veces. Que me canso al subir las escaleras. Que los precios de las etiquetas son invisibles sin las gafas. Ya no me sirve la talla 40, ni la 42, pero ni a mis nietos ni a mi, nos importa que yo no pueda ponerme una minifalda..
Los ojos se me han quedado más pequeños, las pestañas más escasas, pero curiosamente la intensidad de la mirada es la misma, porque proviene del corazón. Poco a poco se deforman los pies y las manos. Sube el colesterol, seguro que he perdido algunos centimétros de estatura y la perdida de calcio me preocupa, sobre todo cuando con los cambios de tiempo mis huesos reaccionan como un barómetro.
No estoy enferma; no voy al médico habitualmente, pero empiezo a no ser joven, o quiza… he dejado ya de selo..
Pero no importa, no he perdido tanto, o quizas he ganado bastante. Soy mucho más sabia, más reflexiva, más prudente. Como sé que la vida es más corta, la disfruto más. Como pasa más rápida, voy más despacio. Tengo menos amor, pero muchos más trucos para sobrevivir. La misma alegría, pero con una risa que cura tristezas; más tiempo, menos obligaciones, mejores aficiones y una mirada más detenida sobre las cosas.
Y fuera estereotipos. Disfruto igual de la comida. Milagrosamente, no me abandonan mis buenos reflejos conduciendo. Mi entusiasmo por una buena idea es total. Aun creo en lo imposible. Mi oído para la buena música incluso ha mejorado.. Sé que soy buena amiga de mis amigos. He perdido complejos y he desechado inutilidades. Puedo analizar las cosas con más claridad; decir no; ser menos crédula de la realidad y más de la fantasía; relativizar todo; reirme de mi misma y de las cosas; mirar la naturaleza con el mismo asombro, pero con más respeto. He aprendido a amar lo antiguo, a escuchar el pasado, a descubrir el universo. Sé más, aunque recuerdo menos. He descubierto el valor y el valer de tantas mujeres. Y he conocido otro amor distinto: El que se da y se recibe de los hijos de tus hijos.
Tengo la libertad total que da la vida vivida y reconociday me congratulo por ello. Los agobios de la juventud han pasado y el tiempo es solo mío y de quien de mi disponga.
Me digo: Soy más vieja, pero ¿Qué he perdido?. En realidad.... ¿Qué he perdido?
El tiempo, sólo has perdido el tiempo de más joven preocupada por cosas que ahora ves claro que eran tonterías irrelevantes. Has perdido días de ponerte en bikini porque te veías gorda. Has perdido la oportunidad de salir con un chico que te gustaba porque tú jamás se lo pedirías. Has perdido todo lo que ahora serías capaz de aprovechar, y como dice Angelines has tenido grandes pérdidas mucho más profundas que todas las anteriores. Pero tú tienes una mente lúcida y abierta, con la curiosidad de una niña, tal vez gracias a tus nietos, y cuentas con la ventaja de la inteligencia que da el tiempo vivido. Ahora eres tu mejor yo, eso seguro.
EliminarDescontando las GRANDES PÉRDIDAS, no has perdido nada y has ganado todo.
ResponderEliminarQue razón tienes. Pero esas grandes pérdidas son irreparables y tu y yo sabemos lo que nos está costando aprender a vivir sin ELLOS
ResponderEliminarAmigas... ¡qué foto tan tierna! Angelines, ya empiezas a poner cara de yaya, ya verás, es hermoso. Siempre que se ama se sufre, pero es la vida. Me hubiera gustado estar con vosotras, queridas amigas, pero esta vez no pudo ser. No obstante, vi a Lucía y a Victor.
ResponderEliminarUn beso, Laurita, preciosa niña.
Montse, tengo cara, miro, pienso y sueño como una yaya. Ya tendremos más días, no te preocupes.
EliminarHola Angelines. Estoy luchando contra la tristeza, siendo consciente de que no debo estar triste si miro a mi alrededor. Pero... no se puede evitar.
ResponderEliminarMe acaba de mandar a casa el médico. Parece que, catarro tras catarro, he desarrollado una bonita bronquitis... Bueno, que le vamos a hacer. Esto no me preocupa.
Me acuerdo mucho de Marcos. Y me encantan las fotos que pones. Estoy tan segura de que está a tu lado... Un beso.
No se puede evitar la trsteza, como tampoco se puede evitar un dolor de muelas, pero sí que podemos luchar contra eso.
EliminarEn casa te repondrás de todo, que para TODO tiene que haber un tiempo, pero no te dejes vencer por nada, que tú eres fuerte y animosa. No hay cosa peor que poner la cabeza en un agujero. Busca tu sitio favorito y refugiate allí siempre que puedas: leer, salir, tus nietos ...
Yo tengo el blog.
Montse, a ti que te gusta escribir, que haces poesías tan bonitas ... abrete un blog, no te puedes imaginar la compañía y la ilusión que se tiene. Ahora que estás de baja es el momento.
EliminarUn beso Montse, y que pase pronto.
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