Esta mañana hemos subido a Sarratones, esta vez con el coche, dando continuidad a la labor de Marcos y cogiendo el testigo sin dejarlo caer ni un segundo. La lluvia, por poca que sea, ayudará a disolver el abono ya que es el momento oportuno de echarlo y ahora a esperar que vuelva a lucir el sol para cortar la hierba que crece alrededor. Estamos contentos. Él estará muy orgulloso de ver como sus hijos, cada uno en su tarea, siguen sus pasos para que todo siga como si él estuviera aquí. Cada uno ha cogido la parte que mejor podía hacer y a mi me llevan y me traen todo hecho. Han sido unos meses duros, si yo hubiera tenido que ocuparme de todas las gestiones ... me sentiría muy mal, realmente mal!
Dios aprieta pero no ahoga.
ResponderEliminarEn este caso es la administración que aprieta y ahoga!
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