Hay trabajos que no conocemos en que consisten, ni siquiera nos detenemos a pensar que otros hombres están realizando una labor tan desagradable como necesaria. Sacar los productos fangosos y malolientes de los pozos, para trasladarlos en camiones, es, por lo menos, una labor ingrata. Lo curioso es que todo el fango que llega a la depuradora de Jaca se transforma en abono para los campos y es de muy buena calidad para ese fin, después del proceso de filtración, decantación y deshidratación. La producción es de 36 toneladas de fertilizante a la semana y además se asesora a los agricultores que lo solicitan.
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