En un viaje, viniendo de Italia, paramos a comer en un restaurante en la Costa Azul. Entre los lujosos coches que había en la puerta, vi un precioso Ferrari Testarossa, por cierto de color rojo. Como Luis, no resistí el deseo de hacerle una foto. Eso si, yo me puse al lado como si fuese a abrir la puerta. Por un momento me sentí "rica". Al contrario que a ti Paz, toda mi vida me han gustado los coches y si hay algo en lo que no quiero pensar, es en que algún día no pueda conducir; pero de momento no tengo problemas, espero que mis reflejos me sigan acompañando unos añitos más.
Luis, ese bonito coche es tuyo? ¿Me lo prestas para darme una vuelta y "fardar" un poco?. Me encanta la foto y el coche
ResponderEliminarMe lo encontre en Villaviciosa de Asturias y no pude reprimirme ¡lo retrate!
ResponderEliminarYo no soy muy aficionada a los coches, pero esto no es un coche, es una joya, me gusta incluso a mí.
ResponderEliminarQue bien iría yo de Lanuza a Sallent a buscar el pan.
ResponderEliminarEn un viaje, viniendo de Italia, paramos a comer en un restaurante en la Costa Azul. Entre los lujosos coches que había en la puerta, vi un precioso Ferrari Testarossa, por cierto de color rojo. Como Luis, no resistí el deseo de hacerle una foto. Eso si, yo me puse al lado como si fuese a abrir la puerta. Por un momento me sentí "rica".
ResponderEliminarAl contrario que a ti Paz, toda mi vida me han gustado los coches y si hay algo en lo que no quiero pensar, es en que algún día no pueda conducir; pero de momento no tengo problemas, espero que mis reflejos me sigan acompañando unos añitos más.
Yo ya he pasado página a lo de conducir. Se acabó.
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