En Jaca, la Estación del tren, da nombre al barrio. Subir de Huesca a Canfranc, más de una vez se ha convertido en una odisea, pero ya han pasado aquellos tiempos en que "la burreta" rodaba con la lentitud y trabajo propios de un recorrido lleno de dificultades. Recuerdo que en los túneles la carbonilla se metía por los ojos y ... había muchos! En el siglo XVI ya arrastraban carros de cuatro ruedas, hombres o caballos, por unas vías, en las minas europeas. Un tren de viajeros, tirado por caballos en la Inglaterra de 1801 hacía el itinerario entre Wandsworth y Croydon. La primera locomotora del mundo fue la South Wales que corría a 8 Km por hora. El ferrocarril llegó a España en 1848 y unía Barcelona con Mataró. En nuestra tierra tenemos un tesoro abandonado, la Estación de Canfranc, declarada monumento histórico-artístico. La inauguró el Rey Alfonso XIII en 1928, unía Francia y España por un túnel de 8 Km en cuya construcción dejaron la vida muchos hombres, entre ellos mi abuelo materno. Tiene la Estación 241 m de larga, 300 ventanas, 156 puertas ... ahora parece un fantasma, pero yo lo recuerdo en plena actividad. La primera vez que pasé a Francia, con mi padre, me pareció algo grandioso en todos los sentidos. Ha habido historias de contrabando y espionaje, cargamentos de toneladas de oro ... pero en 1970 fué su final, cuando un tren de mercancías descarriló en el lado francés, a causa de un puente que se derrumbó... y así está, tristemente abandonada a pesar de la lucha española por su rehabilitación, pero los franceses se hacen el sordo...!!
La foto es de la Estación de Jaca.
La foto es de la Estación de Jaca.
¡Qué pena! me duele profundamente cuando veo cómo dejan desaparecer la historia y a la gente que la hizo posible, al fin y al cabo destruir los recuerdos es olvidar todo eso. Acaban de revivir mis prejuicios contra los franceses, nacidos los días que volcaban camiones españoles en la frontera. Recuerdo que, hace años, Bernardo me organizó una fiesta de cumpleaños sorpresa y quería comprar queso de Brie, que me encanta, pero yo estaba en pleno boicot contra los productos franceses y le costó un montón encontrar uno fabricado en otro país. Fíjate qué manera tiene mi memoria de salir por peteneras, debo tener las neuronas conectadas en forma de laberinto. Como decían en mi casa "Hablando de escopetas, San José tenía un burro".
ResponderEliminarEl caso es que los pueblos fronterizos franceses también querrían arreglarlo, es en París donde pasan de todo. De todas formas son unos egoistas, no lo arreglan porque no lo necesitan y si nos quedamos incomunicados ... les importa bien poco. ¡¡ Nada de comprar queso francés, ni paté, ni rilletes (esto sí, que es muy bueno)!!
ResponderEliminarBueno, sí que podemos pasar sin comprar moda francesa ni cosméticos. Lo de la comida se hace más complicado, desde luego.
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